Depende del sitio. La Ley 7/2023 permite que bares, restaurantes y hoteles admitan perros en las zonas donde no se preparan ni guardan alimentos, y si no los aceptan deben indicarlo con un distintivo visible desde fuera. En edificios públicos el acceso está permitido salvo prohibición señalizada. La ordenanza de Soria añade que, una vez dentro de un establecimiento, el perro va atado y con bozal, y prohíbe los animales en teatros, cines, instalaciones deportivas, piscinas públicas y la plaza de toros. Los perros guía pueden entrar siempre.
En las fuentes, no. La ordenanza municipal de tenencia de animales prohíbe bañarlos en fuentes ornamentales y estanques y que beban directamente de las fuentes de agua potable. En el río, tampoco en las zonas de ríos, embalses, charcas y lagunas a las que acuden bañistas. Fuera de esos tramos, si el perro asusta o hiere a alguien en la orilla, la responsabilidad es tuya por el artículo 1905 del Código Civil, y ahí es donde entra el seguro de responsabilidad civil.
En Castilla y León, la Ley 5/1997 hace responder primero a quien tiene el perro en ese momento y, de forma subsidiaria, al propietario; la ordenanza de Soria dice lo mismo del acompañante. Por eso la Ley 7/2023 exige que el seguro del perro proteja igualmente a quienes se ocupan de él, no solo al titular. Antes de contratar conviene comprobar que la póliza incluye a cualquiera que lo pasee con tu permiso, y no solo a quien vive en tu casa.
El Código Civil es claro: quien posee un animal responde de los perjuicios que provoque aunque el animal se le escape o se pierda, y solo se libra si hubo fuerza mayor o si la culpa fue de quien sufrió el daño. Un perro que cruza la carretera y hace que un coche se salga o que un ciclista caiga puede suponer daños materiales y personales elevados. Esa reclamación es justo lo que paga el seguro de responsabilidad civil del perro, con el límite del capital que hayas contratado.
La Ley 7/2023 establece que quien quiera ser titular de un perro acredite un curso de formación para su tenencia, gratuito y con validez indefinida, cuyo contenido se fijará por reglamento. Los criadores, las tiendas y las protectoras deberán comprobar que lo has hecho antes de entregarte el animal. Mientras llega ese desarrollo, lo que ya te obliga es el microchip, el censo municipal y la responsabilidad por los daños que cause el perro, que es lo que cubre la póliza.